Coaching Para La Pareja: Progresion Natural

Maritza Rivera Gaxiola

Hace unos meses estaba viendo un episodio de la serie Madame Secretary en el cual la hija mayor en la serie, Stevie, está peleando con su papá porque este le cuestiona que ande de novia con un cuate que le dobla la edad. El papel de Stevie es el de una joven adulta de 19-20 anos que todavía sigue atrapada en la rebeldía de la adolescencia y parece ser que, al menos la audiencia Americana, la detesta. En fin, no me quiero meter en el rollo de si la vida familiar de la antes mencionada Madame Secretary es creible o necesaria para la serie, pero voy a aprovechar el capítulo para hablar de cómo es que se aproxima uno a la pareja cuando ambos padres quieren beneficiarse del coaching. En este capítulo, Madame Secretary (aka Elizabeth) y su esposo (aka Henry) tienen una interacción interesante. Henry esta bastante molesto con la idea de que su hija ande con un cuarentón, pero Elizabeth piensa que el no supo manejar bien la conversación/pelea con Stevie. Yo normalmente doy coaching a la Mamá, pero cuando vi la frustración, enojo y sufrimiento de Henry, no pude evitar pensar en cuántos Papás (género masculino) se beneficiarían de apoyo extra-marital, y me refiero a Coaching para Padres (para los dos juntos). Desde mi punto de vista, Henry està en lo correcto, aunque la famosa Stevie ya sea “adulta,” pero el proceso de coaching no es acerca de mi opinion personal—perdón, tenía que decirlo, vamos, tengo una hija de 18.5 años, no pude evitarlo. En fin, el caso es que en otros episodios, Stevie la agarra contra Elizabeth. Y aqui viene la parte interesante: Henry le dice a Elizabeth algo así: “ah, de modo que cuando Stevie te odia a tí, es una tragedia, crisis enorme, pero cuando me toca a mí, es solo desarrollo normal, el paso que sigue” (‘a natural progression,’ dijo en Ingles). Ya les decía que Elizabeth no intervino en la pelea de Henry con Stevie, pero sí le dijo a Henry a solas, de manera un poco petulante, que Stevie tenía que destrozar un poco a su Papá para poder crear su espacio personal o individual. Nuevamente, no voy a cuestionar la validez o invalidez de dicho argumento como Coach, pero ahora si les voy a decir lo que creo que un Coach de Pareja haría: validar a Henry! No sólo en su dolor, sino en el espejo limpísimo que le levantó a su esposa. Al mismo tiempo, habría que capitalizar en la utilidad (no necesariamente la veracidad) del comentario de Elizabeth para acrecentar el proceso sistemático de descubrir lo que funciona, lo que trae vida a su familia y, nuevamente, validar a Elizabeth en sus emociones cuando ella es la que sufre o vive el reto de Stevie.El validar emociones es una herramienta poderosísima no solo porque siempre es auténtica (es imposible negar como alguien se siente), sino también porque invita a un rapport, a generar empatía y suavizar la comunicación que puede entonces convertirse en terreno fértil para evaluar, explorar o incluso cuestionar nuestra agenda personal de Padre o Madre en cualquier momento. Como Coach de Padres, uno tiene que entender que cada miembro de la pareja irá descubriendo cosas a su paso, pero las fases del “sueño” y de “diseño” en donde se habla de cómo quieren relacionarse el uno con el otro (qué es lo que SI esta funcionando?) como los padres de una familia en particular y con la vitalidad de cada uno de sus hijos, debe de ser bastante consistente, una meta común o cuando menos una visión compatible. No estoy diciendo que los dos padres se deban relacionar de igual manera con sus hijos, sino que la individualidad parental debe de ser compatible, óptima y funcional para ambos miembros de la pareja con la meta común de una familia saludable.

Como hemos dicho siempre, el Coaching de Padres no es terapia de pareja. Sin embargo, el que exista una conexión sana entre los dos, que se puedan comunicar de manera efectiva y que sean capaces de identificar la visión compartida y los recursos a su disposición para poder crear las circunstancias para alcanzar dicha meta es el mero núcleo, la espina dorsal del proceso de coaching. Cada miembro de la pareja trae consigo su perspectiva, sus fortalezas y su experiencia. Poder identificarlas y ponerlas a disposición y trabajo para que la familia se desarrolle de manera saludable, sea funcional y alcance maxima vitalidad es posible a través del coaching de padres bien llevado por alguien que no solo conoce sino que disfruta su trabajo. Como padres de familia, la mayoría de nosotros necesitamos el apoyo de terceras personas de vez en cuando. Necesitamos, por ejemplo, que un coach de padres nos apoye para poder regresar a la arena común, no a la de cada quien en su esquina. La arena en donde hay dos Jefes Ejecutivos (o Los Reyes de la Casa, como decía Tío Gamboín): la Mamá y el Papá (o dos Papás o dos Mamás, el chiste es que se responsabilicen). La arena común en donde la idea o el sueño es ver a cada miembro de la familia disfrutando, siendo lo que saludablemente quieren y pueden ser, siendo apreciados, queridos y necesitados, cualesquiera que sea la fase del desarrollo o de la vida en que cada miembro de la familia se encuentre. Por supuesto, un coach de padres también puede (y debe) identificar si la pareja o la familia se beneficiaría más de terapia e incluso ofrecer recomendaciones.

Yo espero, sin embargo, que la experiencia de coaching para Padres, viniendo de una escuela no terapéutica y no médica, con un modelo de trabajo mas bien basado en cómo operan los sistemas vivientes y la indagación apreciativa, logre hacer una diferencia importante en la calidad de vida y las interacciones diarias dentro de la familia, empezando por el cómo los padres se valoran y se reconocen al uno al otro como partes fundamentales. Cuando un Papá o una Mamá busca el coaching de padres, él o ella sabe que ya llegó el momento, que el cambio no solo es necesario sino inevitable y que es major darle forma y dirección, que dejarse llevar por la corriente o el status quo. A veces las emociones dolorosas y el caos del día a día (real o percibido) nos hace perder la brújula, sentirnos sin dirección. El buscar apoyo es en si mismo un ejemplo ya de claridad y fortaleza. Mi trabajo es con adultos, de modo que mi premisa de trabajo es que las personas tienen recursos internos e inteligencia suficiente para cambiar sus estrategias y asi cambiar el rumbo y contenido de sus historias personales y/o familiares. De este modo, el trabajo colaborativo que se hace con un coach de padres (con sesiones una vez por semana, durante 3-6 meses) casi siempre da como frutos cambios fundamentales en pro de la familia.

A la major Elizabeth y Henry podrían redescubrir sus agendas de crianza de los hijos individuales y de pareja, qué es lo que hace a cada uno sentirse vivo, honrando las fortalezas diversas que cada miembro tiene, identificando al mismo tiempo posibles atorones. Siendo capaces de comunicarse de manera efectiva, deberían ser capaces de diseñar e implementar pasos factibles para poder apoyar a Stevie en la medida en que debe volar de la casa parental, dando espacio para que cometa sus propios errores de adulta joven, y al mismo tiempo apoyarse también el uno al otro para poder aguantar vara durante esta fase oscilatoria y trepidatoria del desarrollo de los hijos. No deben olvidar tampoco que tienen otros 2 hijos, y que es posible disfrutarlos mucho. Este sistema viviente continúa siendo toda la familia.

El entrar al coaching de padres significa entrar en una relación profesional de apoyo y colaboración, lo cual no quiere decir que sea “enchíleme otra compadre”. En principio, es un proceso energizante, pero cada Mamá o Papá debe comprometerse a trabajar duro, a abrirse emocionalmente, estar dispuesto al cambio (personal y de circunstancias) e ir al fondo de los asuntos, haciendo no solo acto de presencia sino participando activamente en la gran Aventura Familiar. Mi compromiso profesional consiste en poner todas mis herramientas y reservas de conocimiento a disposición del proceso para inspirar a los dos miembros de la pareja, co-creando un espacio de crianza responsable de los hijos que será sano, seguro y gozoso, respetando los tiempos, valores y términos de cada pareja.

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